¿Estan los formatos fisicos en decadencia?

Desde hace unos años, estamos asistiendo a un cambio radical en el modelo de negocio de productos de ocio: Música, cine, juegos  y ahora incluso los libros, ven como el clásico sistema de distribución empieza a flaquear.

Ante cifras de ventas en continuo declive, las diferentes empresas de distribución achacan su merma de ingresos a la siempre socorrida piratería. Y ahora incluso van mas allá, desarrolladoras de videojuegos han llegado a culpar de sus males al mercado de segunda mano. Si, no os echéis las manos a la cabeza, es mas fácil echarnos la culpa a los consumidores, que asumir que es la avaricia la que esta terminando con sus negocios.

El tema es complicado de abordar. Por un lado tenemos la necesidad del creador (ya sea de música o juegos, o lo que sea…) de ganarse la vida con su producto. Por otro lado tenemos a las grandes (y pequeñas corporaciones) que consiguen que el trabajo del creador encuentre salida y sea rentable. El tercer vértice de este triangulo es el consumidor, que quiere acceder a los productos del creador.

Hasta aquí, todo bien. El sistema debería funcionar como un reloj pero (siempre hay un pero) aquí es donde entra el elemento desestabilizador: El ansia.

Este sistema ha venido funcionando mas o menos en paz hasta la llegada de las redes globales, nubarrones amenazantes en el prospero horizonte de las grandes distribuidoras, que a su vez, se dedican a meter miedo a los creadores, cuando es realmente la corporación la que esta en peligro. Pero no peligran por las descargas, el robo o la copia. Peligran porque no quieren adaptarse al nuevo modelo que viene. Ejemplos del éxito de esta nueva era los hay a patadas, pero el mas conocido por todos es el de Apple con su “iTunes store” y su “App Store”. ¿Que ocurre si eliminamos la distribución física, la impresión de carátulas y manuales, la fabricación y grabación de un disco? Que el gasto de distribución cae a niveles irrisorios, lo cual necesariamente implica una caída de precios importante del producto (que no del beneficio final, cuidado). En la “App store” todos ganan, el desarrollador gana dinero (un 70% de la venta), el distribuidor gana dinero también (un 30%, a todas luces un margen mucho menor que con la distribución clásica, pero no olvidemos que los gastos de distribución y promoción son casi inexistentes) y por supuesto el consumidor, que puede pagar precios por producto de céntimos. En definitiva, el consumidor no solo tiene mas donde elegir, si no que puede gastar lo mismo en mayor numero de productos (mejor 100 aplicaciones de 0,79€ que una a 79€). ¿no es esa una situación ideal?.

Mi opinión es que la distribución digital es el futuro. Por precios, cercanía y beneficio final. El mercado clásico debe quedar relegado a ser un mercado de coleccionismo, totalmente compatible con el digital. El ejemplo que me gusta poner es el de la distribución de cómics digital. Yo personalmente compraría mis series habituales en formato digital, y aquellas que quisiera coleccionar en recopilatorios, me gustaría comprarlas en formato físico. Lo mismo pasaría con los videojuegos o los Blu-rays. Series de alquiler todo el año para acabar comprando los packs de las que me gustaran realmente.

Otro cantar seria ponernos en la situación de una catástrofe digital global (un pulso electromagnético) que no solo nos devolvería al medievo en cuestión de días, si no que acabaría con gran parte del legado cultural actual. Pero bueno, en ese caso, esa seria la menor de nuestras preocupaciones…

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