Atari 2600: Mi primera videoconsola

Debía correr el año 1988 si no recuerdo mal, y en Junio mi hermano y yo hicimos la comunión. Multitud de regalos entraron en casa y entre ellos, una consola de color negro y forma aerodinámica: nuestra querida Atari 2600.

Era un tiempo en que la consola ya estaba de capa caída. La NES, la Master System la superaban técnicamente y los ordenadores personales como el Spectrum o el Amstrad CPC empezaban a dar paso a los PC-AT y a los Amiga 500 de Commodore. Por ello, una punzada de reticencia hacia la consola me hacia pensar que era una reliquia del pasado. Yo lo que quería era ver los gráficos de un CPC en mi casa y no los cacho cuadros de aquella Atari 2600. Incluso me moría de envidia por no tener una Atari 7800.

Y aun así, gaste horas y horas delante de aquella “reliquia”. ¿Porque? sigue leyendo.

Lo primero que hicimos nada mas abrir la caja fue conectarla a una pequeña Tv de marca Grundig en B/N que teníamos en la cocina. De este modo, la mayor parte del tiempo que dimos caña a la consola no sabíamos ni que color tenían los muñecos del juego de boxeo. Luego resultaría que eran uno blanco y el otro negro. Hay que joderse… Bueno, como iba diciendo, conectamos la consola a la TV, comprobamos los interruptores (uno para cambiar entre color y B/N y otro para ajustar la dificultad, que no se si servia para algo) y enchufamos los joysticks. Con la consola venia de regalo un cartucho en color verde fosforito con 32 juegos, así que lo inrodujimos en su sitio correspondiente y tras sintonizar en la tele el canal de la 2600 pudimos ver por fin la primera pantalla de un videojuego en mi casa.

A cazar ovejillas…

El juego con el que siempre arrancaba la consola era uno de tenis que, aun hoy en día, es uno de los mas divertidos a los que he jugado. Para cambiar entre los juegos del cartucho “32 en 1” era necesario apagar y encender la consola asi que, durante años, uno de los rituales para buscar el juego que querías poner, era darle al interruptor de encendido arriba y abajo sin parar hasta que aparecía en pantalla el que querías. Y sorprendentemente, después de años y años, el interruptor nunca se estropeo. Estoy seguro que hago eso con mi PS2 y no dura ni 4 sesiones.

Los juegos a los que mas caña dabamos eran el de tenis, el de boxeo, el baloncesto, el de batallas de tanques… todos los que se podian jugar a dobles. Individualmente me encantaba poner uno en el que había que lanzar a un tipo por un cañón, o una especie de “Snake” o “Nibbles” que tenia un modo libre, y con el que me dedicaba a dibujar. Al “Tic-tac-toe” también la dedique bastantes horas (como me costaba ganar a la maquina…). Épicas eran tambien las sesiones familiares de bolos, en el que mi madre nos ganaba a todos (ir con ella era sinónimo de victoria) o las competiciones del rodeo, en las cuales era imposible superar a mi hermano y, de nuevo, a mi madre… Aun hoy no puedo creerme que mi madre nos ganara a algún videojuego. Eso si, años después puse a mis padres a conducir en el “GT2” de PS2 y nos echamos unas risas. Pero inesperadamente, tras un par de vueltas, ella ya estaba ganando a mi padre…

EL juego de bolos al que siempre ganaba mi madre…

Posteriormente comenzaron a llegar otros juegos originales. Títulos clásicos como “Defender II” o “Battlezone”. Al “Defender II” le eche tantas horas que seria capaz de jugarlo con los ojos cerrados, era mi juego favorito de la 2600. EL “Battlezone” sin embargo, quedaba la mayoria de las veces relegado a un cajón. también teníamos uno llamado “Off the wall”, una especie de Arkanoid con un ninja con bastón que debía derribar un muro, y al que mi hermano y yo jugábamos a dobles por turnos.

En una ocasión nos regalaron el “Choplifter” de Atari 7800 pensando que nos valdría para la consola, pero comprobamos con resignación que el cartucho ni si quiera entraba en el zócalo. Aun así lo intente con todas mis fuerzas, porque no entendía como podía ser que dos cartuchos iguales no funcionasen en la misma consola. Sigo sin entender como nos lo cambiaron en la tienda, porque tenia los contactos machacados de intentar meterlo en la 2600.

“Defender II”

Lo que siempre eché de menos fue un juego de fútbol, que ademas tenia un vecino nuestro en su cartucho de 64 juegos que le vino con la consola. Que rabia me daba no poder echar un partidillo con mi hermano…

Han pasado mas de 20 años desde aquella mágica primera vez, y os puedo decir con orgullo que la consola sigue funcionando como el primer día. Esta metida en su maltrecha caja, con sus cartuchos y sus joysticks (bueno, con uno de ellos, porque el otro paso a mejor vida…), con sus cables y su transformador. Y, por supuesto, siempre llevo el emulador “Stella” en la PSP y en la Wii. Por si me apetece echar una partidilla al “Defender II”.

Es curioso como una consola totalmente desfasada ya en su fecha de compra, nos proporcionó tantos momentos de diversión a toda mi familia. Mas curioso es que sea el aparato de videojuegos que recuerdo con mas cariño. Me esta dando morriña, voy a ver si cruzo unos cuantos pollos por la carretera, siempre fue mas divertido que el de los conejos…

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2 pensamientos en “Atari 2600: Mi primera videoconsola”

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