“Super 8”: Nostalgia y buen hacer

En esta época en que la inmensa mayoría de estrenos veraniegos son adaptaciones de tebeos, novelas o videojuegos, o secuelas, o precuelas, o remakes, o re-inicios, etc. etc., siempre se coge con muchas ganas el ver una historia que no se basa en nada previamente conocido, y más cuando viene de la mano de dos personas que además de ser excelentes cineastas, son unos frikis de mucho cuidado: J.J. Abrams y Steven Spielberg. El resultado es, en mi humilde opinión, la mejor película palomitera estrenada en este verano que ha venido realmente sobrecargado de estrenos de ese tipo.

Spielberg, del que no voy a hablar porque es de sobra conocido (y mítico) produce y apadrina, dejándose homenajear y hasta plagiar por el ya no tan novato J.J. Abrams, que empieza a tener un currículum muy respetable como director y guionista. Creador de la estupenda “Alias” (¿dónde se quedó aquella gloriosa Jennifer Garner?), serie que en su día me entusiasmaba a más no poder, y que hizo que Tom Cruise le llamara para dirigir la tercera Misión: Imposible. Y en 2009 nos regaló una de mis películas favoritas de los últimos años, un glorioso y nuevo Star Trek en el que mezclaron con ingenio la secuela y el remake.

Super 8 se plantea como un homenaje totalmente explícito y deliberado a las películas dirigidas y/o producidas por Spielberg a finales de los 70 y principios de los 80, con sus niños en bicicleta viviendo en suburbios/pueblos americanos de casitas unifamiliares, enfrentados a elementos sobrenaturales/fantástico-aventureros y transmitiendo sentimiento y un enorme sentido de la maravilla, que Abrams hereda de Spielberg y lo hace suyo en momentos de auténtica magia con total maestría.

J.J. Abrams sitúa la historia en 1979, para que no haya dudas del homenaje que se plantea (el logo de Amblin al principio ya lo deja claro…), retratando a un grupo entrañable de chavales que están grabando una película de zombies con una camera de super-8 (¿autobiografía del productor?). El amigo J.J. dirige imitando sin pudor a Spielberg (el de E.T. y Encuentros en la Tercera Fase, principalmente), pero también aportando su estilo ultra-energético característico desde el capítulo piloto de “Alias”, dando lugar a escenas de enorme tensión (el autobús) y espectacularidad (el tren), sin perder el sentido del humor propio de las películas a las que homenajea (impagables el niño con tendencias pirómanas –un perfil de los de toda la vida, conozco un caso real–, o el caos que vemos al fondo en casa del chaval gordito que dirige la película).

Los chavales protagonistas, imposible escogerlos mejor, con un protagonista que transmite una gran ternura en algunos momentos, el rubito de los petardos que siempre te hace reír, el gordito aspirante a director de cine con una familia infernal, y la chavala rubia Elle Fanning, hermana pequeña de Dakota Fanning —que trabajó con Spielberg en La Guerra de los Mundos (2005)— y con la que parece compartir su gran talento. Los adultos, más flojitos, pero cumplen.

El guión es como una lista de requisitos:

-Hacer que los niños parezcan sacados de Los Goonies, E.T. o Encuentros en la Tercera Fase. Dicho así parece fácil, pero es dificilísimo escribir eso, encontrar a los chavales adecuados, rodarlo y además que quede bien.

-Meter una historia de amor triangular preadolescente muy tierna cruzada con un doble drama familiar.

-El ambiente y sentido del humor cinematrográfico-ochentero propio de las producciones de Spielberg de aquella época (las ya nombradas y otras como Los Goonies, Poltergesit, Regreso al Futuro…).

Ciencia-ficción de la de conspiraciones-gobierno-militares-area51… etc.

-Más ciencia-ficción aún (no entro en detalles para no destripar).

-Dos o tres escenas clave realmente espectaculares, o “setpieces” como las llaman ahora los entendidos.

Pero Abrams se las arregla para meterlo todo con naturalidad y resultados más que eficaces. La banda honora de Michael Giaccino, compositor en alza, aparece poco, pero cuando lo hace es realmente notable.

VEREDICTO: LA PELíCULA DE ESTE VERANO, sin duda alguna. No le cambiaría ni un detalle. El J.J. Abrams que prometía tanto hace unos años ya no promete, lo que hace es cumplir y a lo grande. Esperando con ansia la secuela de su Star Trek y sobre todo, que vuelva a colaborar con Spielberg.

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2 pensamientos en ““Super 8”: Nostalgia y buen hacer”

  1. La película recuerda un poco a los gooneis, aunque falta Slot!!. Grandes momentos cuando el gordito grita “Valor añadido!!” y un final regular.

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    1. Muchas gracias por tu comentario y por visitar el blog!
      Martín, mi colaborador ha quedado entusiasmado con la pelicula. Yo intentare ir a verla esta semana aunque supongo que no estare en desacuerdo :)

      slaudos

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