“La primera regla es…”

… No hablar nunca del club de la lucha.

David Fincher en estado de gracia (no en vano me parece su mejor película junto  a “Zodiac”) y unos actores sensacionales dan forma a la adaptación del libro homónimo de Chuck Palahniuk. Sin embargo, y aunque el libro es realmente bueno, prefiero de lejos su adaptación al celuloide, que aun hoy, mas de una década después, está entre mis 10 películas favoritas de todos los tiempos.

Aun recuerdo como si fuese ayer, el día que mi hermano apareció en casa diciéndome que había visto una película increíble, y que no perdiera tiempo y la viese cuanto antes. Aquel día mi hermano venia entusiasmado, y si no recuerdo mal, había visto la película 3 veces en un fin de semana. Aunque aun tardé unas cuantas semanas en hacerle caso, el efecto que produjo en mi fue parecido: todo un bofetón en la cara, un viaje increíble a través de la apatía, anarquía, la locura y la falta de valores y objetivos de toda una generación.

El guión, aunque tramposo, juega de manera magistral con la esquizofrenia mas extrema, el desdoble de un personaje que no sabe quien es, pero que vemos definido en pantalla por sus 2 mitades. Mientras Edward Norton es la parte débil, la que se deja llevar (no en vano, se pasa toda la película arrastrado primero por su vida, y en segunda instancia por Tyler) Brad Pitt es aquello que realmente desea ser: atractivo, carismático, sin ataduras de ningún tipo…

El club de la lucha primero, y mas tarde el “Proyecto Mayhem” se construye alrededor del personaje de Brad Pitt. Es una agrupación/organización con unas reglas muy claras, sin fisuras, que funciona como un reloj, y que no comete fallos. Tan solo la debilidad de Edward Norton, haciendo que el grandullón Bob entre en la organización, provoca la única victima de las actividades del “Proyecto Mayhem”. ¿Como tomarse esto? ¿Es una apología paramilitar? ¿anarquista? ¿terrorista?. Tan solo los fuertes tienen cabida en el club, y la muerte de Bob confirma lo acertado de su maquinaria.


Aun con todas las connotaciones negativas que se le pueden dar a la ideología desplegada durante la película, uno no puede evitar terminar de verla y desear montar su propio club, y salir a la calle a tocar un poco las narices al orden establecido. Pero  no es ahí donde hay que quedarse, porque la película es, tras esa patina de anarquía, una película de personajes. Raros, muy raros, pero personajes reales y creíbles al fin y al cabo. ¿Cuantas personas no nos cruzaremos en nuestra vida diaria que encajarían perfectamente en esta historia?.

Técnicamente la película es intachable. Una fotografía espectacular, un ritmo perfectamente medido que no aburre en ningún momento, unos efectos digitales usados con inteligencia. Todo en esta película se queda grabado en la memoria. Desde las apariciones subliminales de Tyler a lo largo de todo el metraje hasta inolvidables escenas como el monologo de Chloe en el grupo de cáncer o la escenita autolesiva en el despacho del jefe del protagonista. un viaje con fondo, perspectiva y presencia.

“El club de la lucha” es, en el fondo, un retrato de la vida actual, una vida que se basa en tener, comprar y trabajar, sin espacio para las personas ni para aquello que es mas básico e instintivo en un ser humano. Trata, en definitiva, del hombre domesticado por si mismo.

Anuncios

Un pensamiento en ““La primera regla es…””

Frikeanos algo...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s