Neuromante

Solo he leído Neuromante (William Gibson, 1984) dos veces en  mi vida. Una vez con 18 años y ahora, con 38. Y es curioso como en la segunda lectura, he recordado la gran mayoría de diálogos y descripciones como si los acabase de leer hace unos días. Lleva 20 años agazapada en mi cabeza sin yo saberlo. Así de poderosa es la prosa de William Gibson.

Quizás el leerla en plena adolescencia, donde todo lo que haces deja una impronta imborrable, tenga algo que ver, pero no debo quitarle méritos al que es uno de mis escritores favoritos, cosa que he podido confirmar estos días releyendo su obra mas conocida.

En su día me costo 3 intentonas empezar “Neuromante”. La narración sincopada, llena de referencias desconocidas y la densidad de las descripciones, la gran mayoría subjetivas o cripticas, hicieron que no pasaran de la pagina 10 la primera vez. Menos mal que finalmente me puse en serio porque si no, no habria descubierto las maravillas que Gibson me tenia preparadas en posteriores obras.

Personajes interesantes, paradigmas del Cyberpunk, que quizás ahora nos parecerán manidos, aun a riesgo de olvidar que realmente fueron los primeros en llegar a ese sucio mundo que ahora casi habitamos. Case y Molly siempre me acompañaran. Me enseñaron que los perdedores tambien son protagonistas de grandes historias. Grandes historias acerca de la humanidad y su naturaleza, en la que Villa Straylight se nos antoja como una metafora actual acerca de la endogamia digital que muchos practican.

Porque Gibson no solo es un escritor excelente, y un creador de mundos interesantes, si no que también es un anticipador del futuro. Sin darnos cuenta nos dirigimos a un mundo parecido al que su mente imaginó.

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3 Series Infantiles que Molan Parte 2

Hace mucho, mucho tiempo, escribí un post hablando de las mejores series infantiles que echaban en la tele por aquel entonces.

No ha cambiado mucho el panorama en 4 años, así que sigo manteniendo que vivimos en una gran época para los dibujos animados, tanto si eres un tierno infante como mi hijo (6 años) o un adulto hecho y derecho.

Como continuación a aquel articulo, aquí tenéis las series que disfruto con mi vástago que mas me molan actualmente:

El maravilloso mundo de Gumball

Gumball explota el concepto de sitcom hasta el absurdo. En realidad no es mas que la típica serie familiar americana, pero mas friki que pegar a un padre con un sable de luz.

Los Waterson , una familia en la que cohabitan gatos con conejos que a su vez tienen un pez adoptado con piernas. Elmore, ese lugar maravilloso, lleno de variedad estilistica (collages, dibujos a lapiz, 3d, pixel…) y en definitiva, un alocado mundo que tras su aspecto lleno de referencias y amor por los 80, esconde criticas mordaces a todo cada 3 diálogos.

Episodios memorables: En el que Richard consigue trabajo de repartidor de pizzas, y provoca con ello el fin del mundo. El episodio musical acerca de los objetos de Elmore, sencillamente glorioso.

Historias Corrientes (Regular Show)

Si Gumball esconde miles de detalles frikis, “Historias Corrientes” te los lanza a la cara. Es pura adoración por los 80, por las consolas viejas, por los Arcade, por el cine macarra y la música rock ochentera.

Es quizás de las tres, la que mas referencias adultas posee. A ojos de un niño, Mortdecai y Rigby son dos personajes antropomórficos, vagos y que siempre provocan cataclismos con sus correrías. Para un adulto, son dos perdedores, que trabajan rodeados de perdedores en un parque, dirigido con mano de hierro por una maquina de chicles amargada que añora un pasado glorioso, mientras recorren su parque entre toneladas de guiños a la cultura de los 80.

Episodios memorables: Es muy difícil elegir, pero el que tiene por villano a Lopan de “Golpe en la Pequeña China”. O en el que una vieja consola (alter ego de la Atari 2600) les lleva a un misterio relacionado con los desarrolladores  de un viejo videojuego.

Prodigiosa, Lady Bug

Es mi secreto placer culpable, o guilty pleasure que dirian los ingleses. Me estoy volviendo blando. Muy blando. El otro día incluso disfrute (mucho) con la película “¡Canta!”. Así que no me sorprende meter en esta lista a “Prodigiosa”, tambien conocida como “Lady Bug”.

Una producción japo-franco-coreana, pensada originalmente como una anime en 2d, finalmente realizada en CGI, en la que una alumna francesa, Marinette, adquiere poderes gracias a unos pendientes mágicos (prodigios) y debe luchar, junto a Cat Noir, contra las criaturas que crea Lepidoptero, el vilano de la funcion.

La mezcla es hábil. Repetitiva, pero hábil: A los constantes homenajes a las serie de Magical Girls a lo “Sailor Moon”, hay que sumarle los detalles del heroe cotidiano al mas puro estilo Spiderman. Unos diseños resultones y sin darte cuenta te has tragado el episodio de turno sin rechistar.

Pues eso, a ver mas dibujos en la tele, que merece, y mucho, la pena. No encontraras nada mejor en la programación habitual destinada a marujas y retardados de otros canales. Clan, Boing y Disney bien juntitos en tu dial.

The Private Eye

Un mundo sin Internet. Sin moviles, sin Facebook. Improbablemente real en la teoría, pero en manos de un guionista como Brian K. Vaughan uno puede llegar a creerse cualquier cosa.

Si ademas le sumamos el talento de nuestro compatriota Marcos Martin a los lapices, y una distribución digital sin ataduras, en régimen de “paga lo que creas conveniente”, uno solo puede esperar encontrarse una obra en la que se ha puesto no solo talento y ganas, si no también corazón.

Y eso se nota. En los personajes, en el cariño con el que nos narran este mundo offline, en el que tras una catástrofe en la que los datos de todo el mundo se hicieron públicos (las consecuencias de esto bien podrían ser en realidad tal y como nos narra Vaughan), la privacidad se ha convertido en un bien protegido hasta la nausea. Hasta el punto de que todo el mundo lleva mascaras para proteger su imagen. ¿Es un mundo triste, que echa de menos su ciberespacio? Nada mas lejos de la realidad. Incluso se refieren a los días de Facebook como los malos tiempos…

No se de donde saca las ideas este señor pero aun no he leído un mal cómic suyo. Juega con puntos de partida extremadamente interesantes, y los desarrolla de modo ejemplar.

Y que decir del dibujo de Marcos Martín. Se ha convertido por derecho propio en uno de los mejores narradores del cómic actual.

Así que no dudéis en leerlo. Si sois justos, ahorraos un par de cervezas este fin de semana y haceros con el. Ayudad a sus autores a continuar con esta labor, para que sigamos teniendo la posibilidad de leer obras tan buenas como este “The Private eye”

Masamune Shirow

A mediados de los años 90, las obras de Masamune Shirow llegaron de forma masiva a España, precedidas por la fama que el autor tenia en USA. Merecida fama por otro lado. Una obra de Shirow era un autentico acontecimiento. Las noticias llegaban con cuentagotas y su fama de dibujante lento desesperaba a sus fans. Y eso que viviamos la epoca mas prolifica del autor, ya que a partir de 1999, se le fundio el cerebro, dejo por completo de dibujar manga y se dedico al lucrativo negocio del Hentai.

En nuestro caso (el de mi hermano y yo), Apleseed de Shirow, fue el primer manga “no Dragon Ball” que compramos, mas gracias a mi hermano que a mi, y su dibujo y forma de tratar el medio del comic fue toda una experiencia.

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Horns (Cuernos) de Joe Hill

Cuando me enfrenté a Horns (Joe Hill, 2010) hace unos meses, lo hice fundamentalmente por dos razones.

La principal es que la premisa es sumamente atractiva; un joven que tras una noche de borrachera, se levanta con dos cuernos en la cabeza que le dan unos poderes un tanto inquietantes.

He de reconocer que la segunda razón fue el enterarme de que Joe Hill es realmente el hijo de uno de mis escritores favoritos, Stephen King. Y no pude evitar acercarme a la novela sin saber si me iba a ver ante la confirmación de que el talento de King no se hereda o si por el contrario iba a descubrir un joven Padawan superando a su maestro.

¿Cual de las dos situaciones me encontré, finalmente? Sigue leyendo y lo sabrás…

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