Alien Covenant: Ridley, el trilero

Es curioso como una sala de cine, te saca de la realidad, y te transporta a otros mundos. Pero esa inmersión también es a veces engaño. Es un juego de manos que nos hace pensar que hemos visto una cosa pero resulta que hemos visto otra.

Según aparecían los títulos de crédito, y a pesar de algunas carencias, el amigo con el que fui a ver la ultima película del Xenomorfo y yo, coincidimos en que nos había gustado. No una gran película, pero si correcta, y mejor que Prometheus (Ridley Scott, 2012). Y dos horas después estábamos diciendo algo muy diferente. Curioso.

Sigue leyendo para saber porque…

Y es que cuando uno habla de Alien (Ridley Scott, 1979), y todos sus subproductos, es muy difícil no sentirse fascinado por la criatura y toda la mitología que la envuelve. Las imágenes que Ridley Scott creo hace casi 40 años, siguen embrujando nuestras mentes. Tal es el poderío y magnetismo de dicha imaginería que Scott nos trae hoy un remake velado de su primera encarnación, mezclado con las ideas mas atrayentes de su fallida Prometheus. Todo pinta bien, y de hecho, el film funciona como un reloj: tiene ritmo, no aburre y sus imágenes son poderosas, pero funciona mas como una evocación de tiempos mejores que como producto con entidad propia.

Desde el primer minuto, se nos engaña, jugando con las notas que Jerry Goldsmith compuso para Alien. Con sus planos y fotografía, con esa nave surcando un espacio lleno de estrellas desenfocadas. Con una nave que quiere ser la Nostromo del siglo XXI y con una tripulación que parece sacada del mismo molde (Dallas y Tenessee, ¿en serio?) pero con mucha menos alma.

Y al principio te dejas llevar, por que Scott es un director con oficio, y porque el guión, quizás solucionando mucho de la complejidad fallida del de Prometheus, va al grano, sin florituras. Ahí reside la mayor virtud y defecto del film: quiere ser una cosa pero juega a otra. Quiere ser Prometheus 2, pero juega solo a parecerse a Alien. Y eso, una vez das vueltas 10 minutos a la película, le pesa.

Obviando la repetición de esquemas que supone ver a una nave que responde a una llamada y aparece en un planeta en el que acaban infectados por una criatura alienigena, la película apunta muy buenas ideas, arruinadas por unos personajes que toman decisiones a lo loco. Es como si todo estuviese forzado a ir en cierta dirección, aunque ello signifique que los protagonistas son directamente “monguers”.

Lo mas interesante de toda la película es, al igual que ocurría con su predecesora, David, el sintético interpretado por Michael Fassbender. Todo lo que rodea a su personaje y a su periplo por el planeta de los Ingenieros es, de lejos, la parte que mas lecturas tiene, y la que mas hace pensar al espectador. En este caso tanto el aspecto visual , como el guión, tiran demasiado de Apocalypse Now, con un David que parece un Kurtz metido a científico loco. Todo lo que supone ver a David y su manera de pensar, sus actos y delirios, es lo que mas alma le insufla a la película, y contrasta con la prostitución que Scott realiza del xenomorfo, en cuanto se olvida del personaje y quiere filmar Alien 2.

Lo que mas indigna de todo ello, no es que Scott quisiera venderte otra Alien (es lo que demuestra que aun tiene mano para el ritmo cinematográfico) o que en medio te meta los rollos mas filosóficos acerca de la vida y su evolución (lo mas interesante Prometheus). No, lo que mas indigna es el intento a la desesperada de casar todo lo apuntado en Prometheus con Alien, con  una mitología y una explicación acerca de la creación de las criaturas que no tiene ni pies ni cabeza. Pero claro, partiendo de un liquido negro que vale para todo (mata, creo, evoluciona…) difícil es darle solidez a la historia.

De lo positivo, me quedo con la puesta en escena como siempre espectacular, ya habitual en director, aunque Prometheus sigue pareciéndome mas contundente en ese aspecto (y mas original y valiente, claro). Me quedo también con un David sublime, y con algo de la parte movidita de la cinta, pero claro, es una copia de Alien de cabo a rabo pero peor… Ah, y a pesar de lo que se lee por ahi, el xenomorfo CGI a mi  me ha parecido estupendo (la escena de la nave y la grúa es genial)

De lo malo, podría destacar muchísimas cosas. Los personajes estúpidos, la falta de cohesión y la bicefalia que arrastra todo el film. Y encima, el bicho no da miedo. En algún momento parece incluso bobo (la escena de los pasillos y las puertas), contrastando con la inteligente frialdad del resto de la saga. Ademas, se nos escatima muchísima información durante el guión, con la excusa de haberlas sacado en cortos previos que se pueden ver desde hace semanas por la red. Cosas todas ellas que convierten lo que se te ha vendido como una gran espectáculo, en un castillo de naipes que no hay por donde cogerlo.

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2 pensamientos en “Alien Covenant: Ridley, el trilero”

  1. A falta de verla, poco puedo opinar.
    Pero no será por falta de ganas: me fascina todo lo relacionado con Alien, pero no me atrae tanto la idea de que traten de hilvanar ésta con Prometheus.
    También disfruté de aquella película, pero en ningún momento me tocó la fibra sensible.

    Le gusta a 1 persona

    1. Ese es el tema con estas dos películas. Que exprimen Alien, pero sin respeto ninguno. Siempre me ha llamado la atención que sea una saga con tanto peso en el mundo del cine pero con tan pocas películas, muchas de las cuales son morralla.
      La fascinación que provoca, hace muchos años que no tiene reflejo en una buena película, muy raro…
      Gracias por comentar!

      slaudos

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