Twin Peaks, el sueño

Ideas, ideas, ideas… Tras finalizar el ultimo episodio de la tercera temporada de Twin Peaks (y seguramente el ultimo que jamas vayamos a ver de esta serie) cientos de ideas, teorías vienen a la cabeza. A veces verbalizadas en forma de insulto dirigido a sus creadores. A veces en alabanza infinita. Pero de algo si estoy seguro: Pocas, por no decir ninguna, de las ficciones televisivas a las que he sido asiduo, me va a proporcionar tanto en lo que pensar, y tanto que analizar y discutir acerca de su contenido, intenciones y certezas.

He disfrutado todos y cada uno de los episodios de esta tercera temporada. Sorprendentemente, todo parecía tener un sentido, una linealidad y un objetivo que escamaban. Sin embrago, Lynch se encontraba agazapado, al igual que Bob en aquella genial imagen de la serie original, en los detalles. En los sonidos, en los planos, horas, fechas y vestimentas de sus personajes. Detalles que se te escapaban, pero revolvían en ti una ligera punzada, que te hacían pensar que algo no iba bien. Las lineas argumentales de esta temporada, con sus rarezas, se dirigían a un sitio. Lo que no sabíamos es que ese sitio no es donde quería llegar David Lynch.

Me vais a perdonar, pero este articulo no va a estar ordenado, seguramente sea incongruente, y probablemente sera pesado de leer, o quizás tendrá mas de una entrega. No lo se. Las ideas se agolpan en mi cabeza. David Lynch, grande, haces que pensemos, una vez mas.

16 episodios de ¿relleno?

La gran mayoría de episodios de esta temporada han sido claros, concisos y casi banales. Si, secuencias alargadas, humor absurdo, terror agazapado. Todas las rarezas de Lynch campaban a sus anchas, pero todo parecía tener una estructura, un propósito. Las subtramas se iban resolviendo e incluso Lynch se permitía el lujo de poner en boca de sus personajes grandes parrafadas, que explicaban y confirmaba las teorías mas habituales de la serie. La rosa azul explicada, las logias, el Mayor Briggs,… Todo explicado cristalinamente. Es, como si, al igual que la serie original hacia con los culebrones a lo Dallas, esta temporada nos haya contado un Breaking Bad. un remedo de ficción televisiva en boga, con el cual empatizar con aquellos telespectadores mas reticentes a entrar en su universo.

También han existido idas de olla y nuevos misterios que quedaran sin resolución ad eternum, la subtrama de Audrey sin ir mas lejos., pero el conjunto funcionaba como relato sin descolocar demasiado.

Llevo un dia entero pensando, y cada vez me convenzo mas a mi mismo de que toda la temporada hasta su episodio 16 ha sido un paentesis, y que, obviando detalles, uno pude perfectamente pasar del final del ultimo episodio de la segunda temporada, al 17 de la tercera sin muchos traumas. Tenemos al Cooper bueno que quiere acabar con el Cooper malo, con la ayuda de sus amigos de Twin Peaks. La situación podría perfectamente haber sucedido días o meses después de aquel cabezazo contra el espejo,, si necesidad de contarnos la historia de Doggie. Y sin embargo Lynch nos ha estado distrayendo con historias imposibles de mafiosos, cajas de cristal y pesquisas policiales.

No quiero que penséis que me ha parecido que la serie fuese un relleno con el cual llegar al final. Me lo he pasado genial a lo largo de la temporada. Me ha encantado descubrir la vida de Douggie, y seguir a Gordon Cole y su séquito (grande Miguel Ferrer) a lo largo de su búsqueda, pero lo que me esta haciendo pensar realmente son los dos últimos episodios. Bueno, y la famosa parte 8, obra maestra de la TV sobre la cual poco puedo aportar, aparte de mis aplausos.

Y es que es así como siempre ha funcionado Twin Peaks. Es un misterio, una batalla, pero mientras tanto, lo que siempre le ha interesado a Lynch, es contar las mundanas vidas de sus personajes. Lo único que ha hecho es contar la vida de otros personajes, externos al famoso pueblo, cosa que por lo visto, le ha enemistado con los fans mas radicales de la serie.

El Bien contra el Mal

Independientemente de la parte mística y ensoñadora de la serie, Lynch es un maestro contando realidades. Personajes oscuros y luminosos se pasean delante de su cámara. Muchas veces isn objetivo, tal y como es la vida. Y con Twin Peaks nos ha estado contando un cuento mas viejo que le propio mundo, el de la luz y la oscuridad con el cual nos retrata a todos.

Para ello, Lynch utiliza extremos, polos opuestos. Lo buenos son muy buenos, los malos son deleznables. Usa Twin Peaks como imagen idílica de la realidad. Un pueblo, donde todo es maravilloso, pero con contrapuntos oscuros. Todo esto ya lo sabíamos, y con esta temporada ha venido reforzando ese relato. Por un lado, tenemos la vida de Douggie, ese genial personaje, con el cual los guionistas se han lucido poniendo de manifiesto ese especial sentido del humor. Es, por decirlo de algún modo, el Twin Peaks del S XXI. Todo lo que le pasa a Douggie es bueno. Su jefe es un sol, los mafiosos que le quieren matar son unos buenazos, incluso su compañero y rival acaba admirándole. Todo a pesar de, o gracias a , su aparente retraso mental, que a nadie parece importarle. Su mujer, una madre acelerada, acaba re-enamorándose de el. Es una visión de todo lo que puede salir bien.

Todo enfrentado como no, al  Cooper malo, un personaje frío, psicópata y sucio,  que recorre oscuras carreteras y comete innecesarios asesinatos allá por donde pasa, solo por el placer de hacerlo.

No diga nostalgia, diga…

El subtexto es el mismo, pero Lynch no juega a la nostalgia y, como decíamos antes, en lugar de devolvernos al mismo sitio y personajes conocidos de anteriores temporadas, traslada la acción a los deserticos parajes de Las Vegas y a interminables llanuras arenosas surcadas de carreteras secundarias. Alguna concesión en forma de pequeña secuencia ubicada en nuestro pueblo favorito, pequeñas escenas del pueblo, que nos ponen en situación generalmente desconectadas del argumento troncal, y que sirven para que soltemos una pequeña sonrisa, que saben a coitus interruptus entre sus mas acerrimos fans, pero que se distancian del fan-service y evitan el patetismo del paso del tiempo. Y funciona, porque por mucho que queramos ver mas de nuestros amados personajes, es preferible evitarlo, por que de un modo  otro resultara decepcionante. , como siempre ocurre con este tipo de “comebacks”

Voy a divagar en este punto para hablar del regalo que Lynch le hace a algunos de sus personajes. Contrariamente a lo que podamos pensar, no todo es oscuro y retorcido en el destino de los personajes en Twin Peaks. Lynch regala la felicidad a Norma y a Ed, y también a Janie y su hijo devolviendoles a Douggie. Pero en este final, los dos grandes protagonistas de la historia, no lo van a tener tan fácil.

¿Un final ridiculo?

Y después de 16 episodios a veces exhasperantes, a veces geniales, a la mitad del penúltimo episodio, nos regala un final completamente alejado de lo que uno podía esperar, o no. Un autentico enfrentamiento físico con el mal (genial el personaje de Freddie con su guante de Hulk), una reunión de personajes clásicos arropando a Cooper cuando por fin le pone el anillo a su Doppleganger. Y curiosamente, a pesar de todo este feliz reencuentro y victoria, es como si todo estuviese mal. ¿Pero no es lo que esperábamos todos? ¿ver a Cooper como antes, a todos los personajes como antes en una epica batalla contra el mal?. Lynch te tira a la cara el final que todos esperaban, un final totalmente ridículo cuando lo ves, pero hora y media antes de la conclusión de la temporada. El muy cabrón se ha guardado una carta. Una que va a darle la vuelta a todo y te va a escupir a la cara algo que no querías oír.

Cooper coge la lave de la habitación 315 y comienza a recorrer parajes conocidos, para un ultimo objetivo, el segundo pajaro a matar… Quiere salvara Laura. Necesita salvarla. Es el héroe, con mayúsculas. Ha recorrido décadas de tiempo para acabar con el mal, pero también para deshacer todo aquello que ha causado tanto dolor. En una secuencia genial que le da un nuevo significado a aquella de “Fuego camina conmigo” Cooper salva a la chica, y la aparta de un destino que conocíamos. El inicio de aquel lejano primer episodio transcurre sin que Pete encuentre el exquisito cadáver de Laura Palmer. Pero todo se derrumba. El sonido, el grito, y todo se va a tomar por culo. El feliz epilogo no ha concluido. O no, por que esto es Lynch señores.

En este punto de la historia ya nos revolvemos incómodos en el asiento. La épica lucha con BOB ha sido extraña y ridícula por su condición tebeistica, y el objetivo de nuestro agente del FBI favorito se ha visto truncado. Y a Lynch no se le ocurre otra cosa que tirarnos a la cara el final mas triste que uno podria haber imaginado para Twin Peaks….

Pero eso es algo que dejo para la siguiente parte del articulo…

3 comentarios en “Twin Peaks, el sueño”

  1. Muy buen artículo que pone de manifiesto que realmente este nuevo Twin Peaks, sea como sea, da mucho que hablar.

    Por mi parte no puedo evitar sentirme bastante decepcionado con esta tercera temporada, esa es la sensación global que me fue quedando conforme más y más avanzaba. Esta sensación se incrementó cuando terminé el último capítulo. Tiene cosas que me han molado mucho, pero en general me ha dejado bastante frío. Creo que faltaba sensibilidad en la serie, todo me parecía muy esquematizado, “mecánico” y frío. Eso sí, luego, por contra, hemos tenido momentos alucinantes en los que Lynch se ha soltado el pelo y capítulos como el que mencionas del 8 creo que son algo que jamás se ha visto nunca (y probablemente no lo veamos jamás) en una televisión. Me gustaría saber cómo diablos convenció Lynch a Showtime para emitir algo así en horarios de máxima audiencia, nada más que por eso, este hombre es un genio. Aparte de que el capítulo, tanto visual como metafóricamente es una pasada.

    Hay muchos momentos geniales cuando uno repasa la temporada, pero para mi gusto están muy dispersos. Es decir, creo que aunque en conjunto uno mira y ve muchas cosas que merecen la pena, esas cosas realmente solo estaban salpicadas. En cada capítulo de una hora apenas si yo rescataría uno o dos momentos realmente geniales.

    También pienso que Lynch quizás no quería hacer Twin Peaks, quería contar otras cosas, pero ha usado la base de Twin Peaks para contarlas. Me encanta Lynch por norma general, y no suelo seguir a las masas, pero en esa ocasión se me podría meter en el saco de los que esperaban más del pueblo que (encima) da el nombre a la serie. Entiendo que Lynch no quisiera dar lo esperado o “un más de lo mismo”, pero para eso tiene sus películas (geniales, por cierto). Es más, esta tercera temporada a mí me ha parecido una de sus películas, como algo aparte.

    Dale Cooper me ha parecido el personaje más desaprovechado de la historia, con eso lo digo todo. Quizás esa sea la decepción más grande que me he llevado en todos estos 18 capítulos.

    Tiene conceptos e imágenes muy interesantes, pero personalmente he visto a Lynch bastante perdido. Y aunque es cierto que la serie tiene mucho de que hablar (pero más que nada por el capítulo 8 y los dos últimos, pienso yo, como bien comentas), a mí no me ha dejado muchas ganas de darle vueltas (aunque no voy a negar que se las he dado XD, porque al final es irresistible pensar en ello XD). Pero no lo he hecho con tantas ganas como otras veces, por culpa de que hay ciertos toques, detalles, tono o forma de hacer las cosas que no me han involucrado como sí lo hacían películas como Mullholland Drive, por ejemplo. Es más, otra cosa que me ha dejado un poco chafado (aunque aún habría que hablar mucho sobre el final) es que al final, casi que Lynch cuenta la misma historia una y otra vez en sus películas. Y me da la sensación de que ha hecho prácticamente lo mismo aquí.

    Estos regresos siempre son polémicos, porque habrá quien quiera que se respete y continúe lo anterior, y habrá quien quiera que, como los tiempos han cambiado, se instauren nuevas ideas. Pero yo creo que aquí se ha ido demasiado lejos. Si no se hubiese titulado “Twin Peaks”, habría colado por cualquier otra cosa.

    A mí sí que me han parecido muchas cosas… innecesarias. No voy a decir “de relleno”, porque con Lynch nunca se sabe XD, pero sí que voy a decir que tal vez 18 horas ha sido más que excesivo para contar lo que quería contar. A mí el tema de Dougie me hizo gracia al principio, pero ya por el capítulo 13 o 14, cuando vi como estaba el tema y el rumbo que llevaba la cosa, comencé a sentirme bastante entristecido por el camino que estaba tomando la temporada.

    A mí, ya digo, no me ha defraudado el tema de las incógnitas (cosa que siempre me ha encantado, y con Lynch es de esperar), sino más bien el tono, el enfoque y el como se han llevado ciertas cosas. Veremos como veo todo esto con el tiempo, aún estoy asimilando muchas cosas, pero sí puedo decir que, en principio, no me ha dejado ni por asomo el buen sabor de boca que me dejaron las dos temporadas anteriores o las propias pelis de Lynch. Yo rescataría sobretodo el 8, y los dos últimos capítulos. Luego hay momentos sueltos que son geniales también, por ejemplo, el principio del tercer episodio es brutal, hay veinte o treinta minutos que son alucinantes, pura orgía visual. Y, aunque reconozco que hay cosas increíbles, otras me han acabado por dejar bastante chafado. Sea como sea, este es el final (de momento eso parece XD) y aunque me haya decepcionado más o menos, aplaudo a Lynch y su equipo por la valentía de hacer volver algo tan esperado y haber dejado imágenes que no se van a borrar nunca de nuestras mentes.

    Un saludo.

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    1. Vaya, no esperaba que te hubiese decepcionado tanto, pero asi es Lynch. Es inevitable.

      Es cierto, ya lo digo en el articulo, que parece como si toda la parte central sobrase. Como si 18 horas fuesen demasiado para contar lo que ha contado, porque si ves el primer episodio, el 8 y los dos ultimos te quedas igual. Pero no. Porque como ya estoy escribiendo en el siguiente articulo acerca de la serie, Lynch sigue hablandonos de lo mismo. A su ritmo, pero coherentemente.
      Como siempre, muchas gracias por comentar. Te emplazo a mi siguiente articulo en el que desgrano un poco mas lo que he visto mas allá de la historia lineal que nos han mostrado.

      Y si, es cierto, lo que mas se echa de menos es a Cooper. 16 episodios esperando que despertase y se tomase su café, y solo podemos disfrutarlo durante un breve espacio de tiempo. Lynch es un buen cabrón. De los gordos.
      El teclado echa humo, a ver si paro ya que me va a explotar la cabeza de tanto Twin Peaks. Tengo ganas de terminar el siguiente articulo para poder seguir con mi vida :D

      Gracias por visitarnos!!

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