Twin Peaks, la realidad

Tras el final de tebeo que resolvia la batalla de los dos Cooper, y su intento por salvar a Laura, Lynch nos adentra en un oscuro final.

Aquel que quiera seguir viviendo en aquel maravilloso pueblo, o sonreír con nuestros mafiosos bonachones favoritos, podrá dejar de ver la serie aquí, y no seguir adelante. Cortar tras la despedida de Cooper de la oficina del sheriff Truman, o incluso tras el intento fallido (o no) de salvación de Laura, y vivir con el feliz recuerdo de la derrota de BOB, o con el fracaso a la hora de perder a Laura justo antes de llegar a la Logia blanca. Final bueno o final malo. Pero si continuas adelante…

…la palabra que usare para definir lo que sigue es “gris”. A mi personalmente me dejo con muy mal cuerpo. En él, observamos a Cooper salir a través de las cortinas rojas y reencontrarse de nuevo con Diane, con la cual iniciara un camino, guiado por las palabras que le hiciesen llegar en el primer episodio de la temporada: 430.

Tras un aburrido viaje en coche, acaban parando en un motel de carretera, pasadas las 430 millas de viaje, donde Lynch nos incomoda con una tristisima escena de cama entre Cooper y Diane. Aquí comienzan los momentos grises. Diane no puede evitar ocultar la cara de Cooper con las manos, como recordando la violación de su Doppleganger, ante la pasividad e inexpresividad del propio agente. Es una escena realmente para echarse a llorar, Lynch ha matado al personaje. Hasta el momento, solo habíamos visto a Cooper como aquel agente del FBI afable, algo excéntrico, siempre sonriente que enamoró a todo el pueblo de Twin Peaks y a nosotros, los espectadores, pero en oposición a ese alegre y optimista Cooper que se despide de sus amigos diciéndoles que les vera “cuando el telon caiga”, asistimos atónitos a una escena tras otra, en las que se nos muestra un simple humano, vulnerable, triste y anodino. Incluso el Doppleganger y Douggie eran exagerados y extremos en su concepción y desarrollo. Ahora Cooper parece tristemente real. Y aquí es donde empieza la Meta-serie.

Digo Meta-serie porque es el  punto en el que la serie comienza a hablarnos de si misma. Es mi interpretación, claro esta, pero la veo clara en mi cabeza. todo ello le da a Twin Peaks una nueva lectura, una nueva visión e interpretación, que no cambia lo vivido ni a sus geniales personajes, pero abre un mundo nuevo en el que la cabeza de Lynch se desparrama por todos lados, trascendiendo el medio televisivo.

Cooper recorre una ciudad, Odessa, en busca de Judy (dentro de la ficción/sueño de Twin Peaks, el mal encarnado), que no es mas que una cafetería, como tantas otras, donde Richard, tiene un encontronazo con unos vaqueros con ganas de bronca. Volvemos a ver destellos de aquel noble agente del FBI, intentando salvar a la chica (esa ha sido siempre la motivación de Cooper) pero sus métodos nos son los habituales en el. Violencia sin filtro, como una mezcla de los dos Cooper, pero sin el estilizamiento de ninguno de ellos.

Llegado a este punto, tan solo 10 minutos antes del final, yo no hacia mas que afrontar la posibilidad de que Lynch nos estuviese contando una historia ubicada en el mundo real. En nuestro mundo real.

¿Son Richard y Linda las personas reales en las que se han convertido Dale y Diane tras salir de la ficción de Twin Peaks siguiendo la electricidad de nuestros televisores? ¿Son en realidad las inspiraciones que crearon a los personajes? ¿Son soñadores que sueñan con Twin Peaks? Cualquiera de las tres ideas valdría, y en realidad no cambiaría el resultado, porque sigo pensando, que tras 48 capítulos en total, Lynch ha seguido hablándonos siempre de lo mismo, de nosotros. Primero sintetizando nuestro ser en luz y oscuridad, para finalmente enseñarnos una mezcla de los dos en este triste y frío mundo gris que habitamos.

Y aun así, Cooper/Richard, sigue intentando salvar a la chica. Aunque no sea Laura Palmer, o al menos afirme no serlo. Cooper recorre junto a Carrie Page el camino a Twin Peaks, siempre con el objetivo fijado, pero claramente desubicado y perdido. Incluso a llegar a Twin Peaks, o lo que el cree que es Twin Peaks, no vemos nunca el cartel de bienvenida, y la Doble R aparece sin ese halo de magia y positivismo que siempre tuvo. Tan solo una cafetería mas en un pueblo mas.

La casa de los Palmer ya no es tal. La propia dueña real de la casa real que existe en nuestro mundo real, le abre la puerta y, aunque hace referencia al nombre de los Chalfont y los Tremond, retrotrayéndonos a aquellos habitantes de la Logia, todo suena tristemente mundano. Cooper/Richard retrocede junto a Carrie, vencido.

Y en el final, en la derrota, tras verse perdido, en un mundo que no comprende, haciéndose a la idea de que lo que ha vivido es un sueño, u otra cosa, Carrie grita. Y es el grito de Laura. Es el grito del horror, de todas las chicas que viven calle abajo, de todas las chicas que se perdieron en el bosque.

¿Triste? Quizás, pero prefiero quedarme con otra interpretación. Con aquella que me dice que siempre habrá un Dale Cooper dispuesto a darlo todo por la victima. Incluso en esta realidad, existe gente así, tristes, derrotados a veces, no siempre luminosos, que siguen sacrificándose por la chica. Héroes que no necesitan ser infalibles ni siempre sonrientes para ofrecer el consuelo a aquellos que se pierden.

Y eso es lo que creo que Lynch nos ha contado al final. Una historia de héroes incansables, y de personas mundanas cuya vida cambia ante el horror y por que no, ante el optimismo y la esperanza.

O quizás no.

2 comentarios en “Twin Peaks, la realidad”

  1. Ha sido un placer leer el artículo. Una reflexión muy muy interesante. Desde luego puede dar perfectamente una explicación más que plausible al final. Desde luego las sensaciones que trasmite el final son de lo más oscuro para los protagonistas (algo que no queda muy lejos del final que ya teníamos en la segunda temporada cuando pensábamos que no iba a haber más Twin Peaks). A mí, desde luego, estos dos capítulos finales me parecen de lo más rescatable de esta temporada y de lo más interesante que ha dado, porque como dices, da mucho de lo que hablar.

    Respecto a lo que comentas de la meta-serie, es interesantísimo. Es curioso como el mundo del final, tal cual comentas, es muy diferente de todo lo que vemos antes, o lo que dices de los personajes, que al más puro estilo “Mulholland Drive” parecen haber “mutado” (o vuelto a ser los que realmente eran) en estos últimos capítulos. Por eso decía que Lynch parece, en cierta manera, contar siempre lo mismo últimamente en sus películas, habla mucho de las identidades, de los sueños, etc.

    Y hablando de esto de los sueños, una cosa que advertí el otro día, mientras veía de nuevo el piloto de la primera temporada, es que Lynch hace muchas alusiones también durante las dos primeras temporadas a los sueños. Puede que fuesen una tontería por entonces, o puede que Lynch ya lo tuviese todo pensado, no sé qué opinarás al respecto. Pero me llamó la atención que ya en el piloto, Bobby echa una moneda a la máquina de discos de la cafetería y le dice a Norma: “Norma, te veré en mis sueños”. Curioso. Y hay muchas referencias a los sueños (el propio Cooper tenía muchos muy significativos, o el Mayor Briggs) en las antiguas temporadas, lo cual me hace pensar que Lynch, si no lo tenía todo pensado, quizás sí que tenía alguna idea sobre darle importancia a los sueños. Lo digo por lo que comentas de la posibilidad de que fuese un mundo creado por unos soñadores y por si esto pudiese estar relacionado.

    De todas formas, creo que el final es lo bastante ambiguo como para dar lugar a montones de interpretaciones (como era de esperar). Yo no tengo muy claro por qué decidirme, pero podría añadir al saco de posibles explicaciones una alteración temporal a los Regreso al Futuro que ha cambiado toda la subsiguiente línea temporal en plan “Efecto Mariposa”. O podríamos incluso pensar que, cómo dices cuando hablas del tema de que los últimos minutos podrían estar ambientados en la realidad, que Lynch está haciendo un cuestionamiento sobre qué es la realidad realmente, y si podemos fiarnos de lo que creemos que somos, vemos e incluso sentimos.

    Incluso podríamos pensar que Cooper sigue atrapado y podría hasta cuadrar. O que todo es una nueva trampa de las fuerzas del mal. Creo que encajarían muchas cosas porque hay muchos cabos sueltos y, al igual que pasa con Monkey Island 2, creo que si cuadras una y escarbas, encontrarás que hay cabos que podrían encajar en otra… Así indefinidamente XD.

    De todas formas, la escena de la cara superpuesta de Cooper da qué pensar mucho sobre la teoría que expones aquí, desde luego que ese momento concreto parece explicarse muy bien con lo que has dicho. En fin, yo ya digo que más que las incógnitas y el final (que me esperaba algo así de Lynch) lo que menos me ha gustado han sido otros aspectos que no tienen que ver con eso. Es más, lo que más rescato de la temporada son precisamente los momentos “Lynchianos” y las rarezas, que son una pasada. Y este final, como dices, tiene algo que se te mete dentro y, aún analizándolo y tal, te deja algo inexplicable dentro muy negro, muy muy negro… Creo que Lynch ha logrado dejar miedo en el espectador sin necesidad de darnos un susto o mostrarnos algo truculento en pantalla. Esos últimos momentos destilan una oscuridad y un terror que va más allá de lo explicable. Eso, al menos, tengo que reconocerlo.

    ¡Un saludo y gran artículo!

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    1. Vaya, el comentario es casi mas largo que mi articulo :D
      La verdad es que los sueños han sido siempre parte importante de Twin PEaks, como bien dices. Desde el sueño en la Logia Blanca del Mayor Briggs con Bobby, hasta las apariciones del Gigante en la habitacion 315. Es uno de los temas recurrentes de Lynch, ya no solo a nivel de sueño inconsciente, si no tambien al nivel de soñar despierto y de engañarnos a nosotros mismos.
      Por eso tienes razon cuando dices que Lynch parece contar siempre la misma historia, solo que en este caso, el muy cabron, nos ha contado la historia de Twin Peaks, el Cooper malvado y Douggie, y despues, tras dejarnos a gusto, va y nos cuela un epilogo que nos deja medio KO.
      El final es verdad que nos deja muy cerca del cliffhanger de la segunda temporada, pero si te fijas, todo es diferente. En esta ocasion, todo es real. No hay logias, ni enanos, ni nada. Por eso pienso que es nuestro mundo real. Simple y llanamente. El horror del mundo real. Y ai es donde Lynch mas mete el dedo en la llaga porque, como bien dices, el terror que practica va mas alla del simple susto o tension. Es terror de verdad. no se como lo hace que te llega dentro sin saber como ni con que mecanismos.

      Muchas gracias por visitarnos y comentar, como siempre :)

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