Tarantinando: Pulp Fiction

El momento en el que, atónito, asistí a la proyección de Pulp Fiction en el cine junto a mi amigo Martín, es uno de esos en los que tu vida cambia. Todo se pone patas arriba para ofrecerte una visión del cine totalmente diferente a la que tenias. Un mundo nuevo se abría ante mi, diferente y ,hasta ese momento, oculto que definió mis gustos cinefilos a partir de entonces. ¿estoy hablando de una película, de una experiencia vital? De ambas cosas a la vez.

En el año 1995, con 17 años, el adolescente que yo era venia aun con la resaca de los 80. Ese cine había desaparecido, pero otro nuevo se abría ante nosotros. Cine independiente lo llamaban, y entre todos ellos, Tarantino. Un nombre peculiar para un cine que aun no me había golpeado. No conocía Reservoir Dogs pero si que sentía curiosidad por ver su segundo largo, del que todo el mundo hablaba, así que sin dudarlo demasiado, nos dispusimos a enfrentarnos al genio del señor Quentin.

Empezando por su descolocado montaje, amado y odiado a partes iguales, y terminando por sus interminables diálogos aquello fue glorioso. Era cine diferente, con fuerza, visualmente bizarro y con unas ideas personajes y un humor negro que me dejaron primero descolocado, y mas tarde asombrado. El plantel de actores es simplemente sublime y disfrutar de las andanzas de todos los personajes era, y sigue siendo, un placer.

Desde la secuencia de inicio hasta la final, los diálogos se te clavaban en el cerebro. Diálogos que aun hoy en día puedo recitar de memoria. Como olvidar las arengas de Samuel L. Jackson (aun hoy su papel mas recordado), o el dialogo de las hamburguesas en el coche con final impactante y sorprendentemente, descacharrante… Por que es una de esas cosas que nos enseño Tarantino, a reirnos hasta de las escenas mas violentas. Una violencia criticada, pero conscientemente divertida.

Historias que permanecen en el imaginario colectivo como la del reloj (con el enorme Christopher Walken), o la nerviosa secuencia de la sobredosis de una hipnótica Uma Thurman. O todas, porque cada escena es un clásico en si misma. Pequeñas historias dentro de la película que juntas son mas que la suma de las partes. Bruce Willis cubierto de sangre huyendo del “tarao”, Travolta en camiseta muriendo en un inodoro, Harvey Keitel llegando en 10 minutos desafiando las leyes del espacio tiempo… Tarantino nos enseñó que se pueden contar muchas cosas ya conocidas de otro modo, con otro prisma y meterse al publico en el bolsillo. Pulp fiction llego en el momento justo, y fue un revulsivo a la producción cinematográfica de la que Hollywood en general salio beneficiada.

Tarantino coloco a todos los participantes de su obra en el star system hollywoodiense y a partir de ahí era habitual ver en superproducciones a actores hasta ese día ignorados como Steve Buscemi o el mismísimo Samuel L. Jackson. Las películas comenzaron a absorber esa mala baba y esa querencia por lo extraño y sin darnos cuenta Tarantino invadió el cine. Películas totalmente alejadas de las productoras independientes comenzaban a incluir retazos “Tarantinescos” en sus tramas. Pero aquello duro poco, y tras unos cuantos años, todo quedo relegado a producciones, de nuevo, mas pequeñas y el cine de Hollywood volvió a su ser, o mejor dicho, a un ser peor que el que era.

Menos mal que Tarantino siguió a lo suyo, y jamas se ha visto absorbido por lo comercial (aunque su nombre en si mismo ya sea comercial) y continua regalándonos obra maestra tras obra maestra.

2 comentarios en “Tarantinando: Pulp Fiction”

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