Bruce Dickinson, What does this button do?

Bruce Dickinson es una de esas personas que esconden mucho más de lo que aparentan. Para la mayor parte de la gente, es, y siempre será, el vocalista de Iron Maiden. En su carrera musical ha encontrado la gloria y siempre será recordado por ello.

Pero solo hay que indagar un poco para ver que detrás de su faceta como músico, hay otros muchos campos en los que, como si fuese un hombre del renacimiento moderno, ha triunfado de un modo u otro. Y es que son muchas las facetas que tiene este señor, que entre disco y concierto, aún tiene tiempo para escribir libros, pilotar aviones, hacer cine, practicar esgrima… y no hace nada mal ninguna de ellas. Un polimata, que llaman

Su biografía, que he tenido la suerte de poder adquirir en mi viaje a Londres del pasado año, es en muchas ocasiones inspiradora, como mínimo. Proveniente de una familia muy modesta y criado en primera instancia por sus abuelos, Bruce Dickinson no era una persona que apuntara directamente a la música como interés vital. De hecho, cuenta como en la prueba para el coro de la iglesia, fue rechazado con una recomendación escrita en la que se le informaba que no valía para cantar.

Curiosos derroteros han tomado entonces los caminos por los que ha transitado la vida del británico. Desde la escuela militar, aficionado a las batallas y a las miniaturas históricas, hasta su primera grabación como vocalista (Dracula, incluida en su recopilatorio The best of Bruce Dickinson), las historias que relata no difieren mucho de cualquier joven de la época, con la salvedad de un amor propio a prueba de bombas que le ha obligado siempre a dar lo mejor de sí mismo en cualquier cosa que haya intentado.

Es maravilloso leer pasajes ocurridos ya durante su más gloriosa época dentro de la doncella en los que, al igual que un niño, se maravilla de cosas como su primer vuelo en una avioneta con Nicko McBrain a los mandos del aparato. Es contagioso el entusiasmo, el modo en el que se maravilla de todo ello y como lo que vive acaba formando parte de él. Y es que es una de esas cosas que más admirables son en la vida de este buen señor: siempre abierto a todo, sin miedo a intentar, a probar o a fracasar.

Su dedicación y constancia salen a relucir en varios pasajes del libro. En concreto, el capítulo dedicado a su entrenamiento de esgrima durante la grabación del Somewhere in time es sencillamente espectacular. Diestro de mano pero zurdo de pie (al igual que varios familiares suyos) siempre practicó la esgrima con la mano derecha. Sin embargo, como el mismo explica, no acababa de sentirse a gusto. Durante un entrenamiento, al probar (torpemente) a batirse con la mano izquierda, su entrenador le dijo claramente que su cuerpo le pedía usar el brazo izquierdo para esta disciplina. Y así hizo. El simple hecho de coger un deporte que ya dominaba, y comenzar de nuevo con la mano cambiada (torpe al principio, con maestría mucho tiempo después) es algo digno de aplaudir. No en vano se clasificó para el equipo británico de Esgrima en las olimpiadas del 92.

Más duros son los pasajes dedicados a su viaje a Sarajevo durante la guerra de los Balcanes o el que relata su lucha contra el cáncer que le fue diagnosticado hará 3 años. Leo con horror y con lágrimas en los ojos la situación de los niños durante el conflicto. Una experiencia vital que cambia la percepción del cantante y la forma en la que ve el mundo. Todo ello también relatado en el recién estrenado documental Scream for Me Sarajevo. En cuanto a su tratamiento contra el cáncer de lengua y cuello que sufrió hace 3 años, es en ocasiones dramático, en otras esperanzador, y en muchas, sorprendentemente, cómico. Supongo que un poco de Monthy Python vive dentro de cada ciudadano inglés y sus relatos acerca de las vicisitudes y sufrimientos que conlleva un tratamiento de radioterapia y quimioterapia, aporta necesarias dosis de humor al asunto.

Eso si, no esperes leer en el libro acerca de temas mas personales como bodas, esposas, hijos y temas mas amarillistas. Sencillamente, como bien dice en el epilogo, los ha obviado por completo. Ni tampoco encontrar oscuros pasajes acerca de Iron Maiden o vergüenzas sobre sus compañeros de banda. Iron Maiden sale en el libro, si, pero como hilo conductor, no como epicentro de su vida.

En fin, tanto si eres seguidor de la doncella como si no, es una biografía altamente recomendable. Además ahora no tenéis excusa, pues ya ha sido publicada en castellano.

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