Bumblebee: A la sexta va la vencida

He tenido la suerte de asistir al preestreno de la última aventura de Transformers y confieso que las ganas que tenia de ir eran cercanas a cero. Incluso mi hijo decía que no le interesaba demasiado, pero en fin, teníamos dos invitaciones y finalmente nos acercamos a por una ración de roboces y mareos de cámara. Ni siquiera el contar con Travis Knight a la dirección conseguía animarme y, sin embargo, salimos del cine entusiasmados. Dicen por ahí que es la mejor aventura de los famosos robots transformables, y no se equivocan.

Ambientada en los, actualmente omnipresentes, años 80 tiene la virtud de no empachar a base de referencias y el marco temporal no es más que una circunstancia añadida. Aquí el guion juega con algo similar a la primera entrega: un joven se encuentra con un coche que finalmente resulta ser un robot del espacio metido en una guerra civil. Sin embargo, en este caso, el personaje protagonista es infinitamente más interesante que el interpretado por Shia LeBeouf y no solo eso, si no que aquí la aventura si hace evolucionar y cambiar a Charlie, al contrario de lo que sucedía en la primera entrega.

De este modo podemos adivinar que a nivel emocional el libreto de Bumblebee es impecable. Si pongo como ejemplo a El gigante de Hierro o a E.T. entenderéis la referencia. De hecho, la película me ha resultado una hábil mezcolanza de la película de Steven Spielberg y de Terminator 2, con la que comparte no pocos parecidos. Entre ellos la búsqueda de una figura paterna, y la estructura y ambientes durante el último tercio de la cinta.

Pero no me malinterpretéis, esos parecidos son anecdóticos y no empañan para nada la entidad propia que posee el film. Visualmente cumple y al menos en esta ocasión, las peleas entre los robots no marean, aunque no lo parezca en los primeros compases del film. La dirección de Knight brilla más en los pasajes más ligeros eso sí, pero al menos en esta ocasión podemos ver algo.

SI, los diseños son como los de la serie de dibujos…

Como decía antes, lo mejor de la película es su corazón. EL modo en que nos hace conectar con una chica que no ha superado la muerte de su padre y que se siente sola en el mundo, y con un soldado alienígena traumado que no recuerda nada, es lo que eleva la película a otro nivel. La guerra entre robots es una simple excusa para hablar de otras cosas. Todo el tramo central, en el que Charlie, su nuevo amigo Memo y nuestro Autobot favorito disfrutan de momentos de calma es maravilloso.

El periplo de los villanos es la parte más divertida de la película. Con unos humanos más bien estúpidos (me ha gustado hasta John Cena, que arranca carcajadas en más de una ocasión) que les ayudan en todo, y con unos Decepticons que parecen unos villanos de dibujo animado. Y es que esa es una de las cosas que mas me gustan de Bumblebee: aun teniendo un conflicto enrome de fondo, la aventura es ligera y evita caer en los tópicos apocalípticos. Tan solo unos chavales y un Autobot intentando que los malos no consigan comunicarse con los Decepticons. Esa falta de intensidad juega muy a favor de la película, porque dicha intensidad recae directamente en los sentimientos. Por eso funciona tan bien…

La elección de Travis Knight se antoja perfecta para una película que, si bien no es una obra maestra (ni falta que le hace) si que es la mejor iteración cinematográfica de los juguetes de Hasbro. Emociona y entretiene, y ademas con calidad, algo a lo que no estamos tan acostumbrados últimamente.

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