Aquellos Pequeños Seres Blancos de Pelo Verde

Enfrentarse a Lemmings era y sigue siendo una experiencia única. Una mecánica de juego copiada e imitada, pero nunca superada te obligaba a continuar acompañando a estos pequeños seres hasta la muerte. Literalmente. El enfrentarte a tal volumen de retos con mil maneras de abordarlos provocaban ideas que iban y venían, y al rejugarlo y redescubrir fases ya completadas una y mil veces, uno se sentía orgulloso, pero también humilde, porque había muchísimos modos de superarlas y de superarse.

Es increíble la cantidad de horas que pude echarle a salvar a estos amasijos de pixels verdes, blancos y azules. Y también a destruirlos porque, reconozcámoslo, Lemmings tenía incluso el poder de hacer que divirtieses en el fracaso. En cuanto el objetivo de la fase en cuestión quedaba fuera de tu alcance, la única opción era jugar con la destrucción máxima. De ello se ocupaba el botón de la bomba nuclear, ese que hacía que todos los lemmings explotasen cual piñatas. Jugabas a hacer el agujero más grande, o a ver si morían antes por la explosión que por la caída a las aguas embravecidas.

Por el camino, te hacían sentir incluso culpable, con ese pequeño gesto en el que se llevaban las manos a la cabeza y que acompañaban con un “Oh no!”, para seguidamente volar por los aires. Es increíble la expresividad conseguida en unos sprites que no median más de 5×10 pixels. Técnicamente puede no parecer gran cosa, pero en su día, ver tu flamante pantalla de 14 pulgadas plagada de cientos de pequeñas criaturas de ese tamaño, cada una independiente del resto, era un momento para recordar.

Al igual que las cientos de pantallas que le juego te invitaba a recorrer. Con las más diversas temáticas: Egipto, el infierno, con piedras, con tierra, agua, metálicas, de cristal… Todo tenía cabida en ese inmenso mundo en el que uno disfrutaba construyendo, y destruyendo. Ese último escalón de escalera que te faltaba para finalizar, se convertía en rabia pura, al igual que la muerte del último excavador que te quedaba.

Lemmings es un clásico por derecho propio, de esos que surgen muy de vez en cuando. Y aun hoy su jugabilidad a prueba de bombas se mantiene fresca y perfecta. Eso si, huid de las versiones para iOS y Android. Eso no es Lemmings, aunque intenten vendértelo como tal.

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2 comentarios en “Aquellos Pequeños Seres Blancos de Pelo Verde”

  1. Uno de los grandes de la era de MS-DOS. Las ideas que metían en los juegos clásicos, a pesar de tener tan pocos medios, eran brillantes. Era tan bueno que yo creo que poco se le puede hacer al concepto para mejorarlo. Tal cual nació es la bomba.

    Un saludo.

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    1. Efectivamente. Ni siquiera la secuela mejora nada. Es la historia de un concepto de juego inmejorable y que no trascendió mucho más alla ni influenció muchos juegos más… Lost Vikings, algo en Worms y poco más…
      Único en su especie
      Gracias por comentar :)
      slaudos

      Le gusta a 1 persona

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