Adios, Hombre sin Miedo

Decir que Daredevil ha sido una de las mejores traslaciones de un héroe Marvel a la Televisión, es quedarse corto. Desde aquel lejano primer episodio, en el que conocimos a Matt Murdock y Foggy Nelson, hemos recorrido alegrías y dramas con ellos, y el desarrollo ha merecido mucho la pena. El conocimiento que los showrunners demostraron consiguió que el personaje fuese realmente él. Respeto máximo a la herencia de Miller, Loeb, Bendis

SPOILERS AHEAD!!

Y eso que al principio la elección del inglés Charlie Cox como el diablo de la cocina del infierno me chirrió bastante. Aunque luego tuve que callarme, porque es perfecto para el papel, y así lo ha demostrado durante 39 episodios.

Poco se puede añadir a los elogios que la serie ha cosechado en cuanto a sus increíbles set-pieces de lucha. Todo comenzó en el episodio 2, con una pelea en un pasillo, deudora de Oldboy, pero no por ello una copia. De hecho en todas las temporadas existe un plano secuencia de violencia sin filtro. Pasillo, escaleras, carcel… todas increibles. Y ahí se define al personaje. Esa violencia callejera, esa falta de grandilocuencia y heroísmo que dibujaba un antihéroe menos luminoso que sus vecinos vengadores… todo estaba ahí.

Y confieso que comencé a ver la tercera temporada con la mosca detrás de la oreja. Su segunda temporada, tras un comienzo prometedor con el arco de El Castigador, enseñaba un último tramo que bajaba las cotas de calidad varios enteros. Se nos presentaba a una fallida Elektra, y a esa Mano que tan bien queda en los tebeos, pero que tan mal se nos mostraba en pantalla, para llegar a un final diferido en la serie Defensores que, sinceramente, me aburrió mas que otra cosa.

Sin embargo, dos episodios de la tercera temporada y Daredevil volvía a ser la que era. ¡Que narices! mejor de lo que era. El desarrollo, más cercano al thriller policiaco que al cine superheroico, cocía a fuego lento las traiciones, alianzas, corrupciones y heroísmos de los personajes. Los personajes, genialmente escritos y desarrollados: el agente Nadeem, aburrido al principio y sin interés (seguramente necesario para su caída) va viéndose atrapado en una espiral sin darse cuenta, rodeado de otros personajes que se revelan como subalternos forzados de Kingpin. Karen recibe un trato de favor por parte de los guionistas, quienes completan su fotografía mostrándonos ese pasado esquivo que prefería olvidar, y Foggy, ya establecido, sale de su zona de confort para apoyar, con la inteligencia y sangre fría que le faltan a sus dos amigos, a la noble causa de terminar con Fisk. Todos tienen sus momentos.

Pero el mejor arco está reservado para el agente Pointdexter. De Fisk ya adivinábamos que se la estaba jugando a todo el mundo, pero el origen de Bullseye personificado en este pobre diablo, hijo del dolor, fluye a lo largo de los capítulos de manera natural. El único punto negativo, es que nos vamos a quedar sin ese último paso en la evolución del personaje para convertirse en el asesino del punto de mira en la frente.

Una cuarta temporada, que nunca llegará, nos va a dejar entre otras sin esa historia. Me habría encantado también ver el arco de la muerte de Karen Page (y su previa caída a los infiernos) en pantalla. Y esa inolvidable ruleta rusa entre Matt y Bullseye. Pero habrá que quedarse con las ganas.

El final de temporada que puede verse como final de la serie si obviamos ese pequeño epilogo de la operación de Dex, es la culminación de 13 episodios muy bien pensados y mejor desarrollados. Con dramas (la muerte del agente Nadeem es traumática), violencia (la brutal pelea entre los dos Daredevil y Fisk es sencillamente salvaje) y emoción, y deja un aparente tranquilo futuro a nuestros abogados favoritos.

Y como no mencionar a ese monstruo llamado Wilson Fisk. Vincent D’Onofrio compone un villano complejo, sutil en ocasiones, brutal casi siempre, pero sin limitarse a proyectar únicamente fisicidad. EL Fisk interior se adivina en sus pequeños gestos, en sus decisiones y en su amor por Vanessa. Un personaje claramente oscuro, pero lleno de matices grises. Es precisamente en esos grises dedicados al amor que Fisk siente por su esposa donde Daredevil consigue vencerle. Al igual que hizo Kingpin con Matt, atacando su corazón, es Daredevil quien destruye a su enemigo con el único resquicio humano que se adivina en el villano. Y eso mola.

En fin, Daredevil ha supuesto tres años de respeto al personaje y su legado, y deja un muy alto listón para futuras e hipoteticas series producidas por Disney. La echare de menos. Afortunadamente tengo pendientes las dos últimas temporadas de Jessica Jones. Menos da una piedra…

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