Obedece, Duerme, Consume

Pocas cosas hay tan placenteras como revisar al que es uno de los grandes directores del último cuarto del S XX. Me refiero, por supuesto, al siempre macarra y a veces incomprendido, John Carpenter.

Su cine no entiende de sofisticación. Ni falta que le hace. Carpenter siempre ha jugado con una concreción intachable, un ahorro de medios narrativos y un ojo para poner la cámara junto a sus terrenales personajes fuera de lo común. El ritmo de sus películas es casi perfecto en todas y cada una de ellas.

Por eso me ha encantado volver a acompañar a Roddy Piper en su carrera por desenmascarar a nuestros verdaderos amos. Es hora de volver a ponerse las gafas de sol.

Empezare fuerte diciendo que disfruto como un enano con Están Vivos (They Live, 1986) pero añadiré que no está en mi top de películas de su director. Pensando de un modo crítico, su último tercio, pese a resolverse de modo muy divertido y coherente, es ligeramente atropellado y tosco, contrastando con la tranquilidad con la que el resto del film está construido. Sin embargo, el resto de elementos son tan potentes, y el concepto esta tan bien llevado, que cualquier posible (y seguramente subjetivo) defecto se ve enterrado por sus innumerables cualidades.

El comienzo es lacónico, casi triste, mostrándonos a un cansado John Nada y pintando su llegada a la gran urbe como la derrota definitiva, como el pozo donde van a parar todos los sueños rotos y fracasos, pero también la esperanza de una vida mejor. Demoledor. Con ayuda de las notas de la melodía inicial (omnipresentes durante todo el film) nos obliga a acompañar a este buscavidas en su intento por recuperar la dignidad.

Solo para descubrir que allí donde la ciudad promete éxitos y futuro, solo regala pobreza y dolor a los que no entran en la rueda del sistema. El discurso aquí, nada sutil en manos de Carpenter, conforma un primer contacto con la historia que es casi un documental en sí mismo.

Sin embargo, agazapado entre las imágenes, Carpenter va abocetando el mcguffin fantástico de la historia (esa televisión aborregante) a la vez que nuestro protagonista va dándose cuenta de que algo no va bien. Una iglesia vacía, gafas de sol… y todo comienza a rodar de un modo imparable.

Llegado el momento previo al descubrimiento de Nada, no hay mucho que nos haga sospechar un trasfondo tan fantástico. Si, está claro que algo va a pasar, pero Carpenter lleva media hora solo mostrándonos las duras calles, la vida del que tiene que aceptar trabajos que nadie quiere y la inseguridad del que ha perdido casi todo y al cual le quitan lo poco que tienen… Por eso ese momento en el que las gafas le muestran ese monocromo mundo real en el que vive, está la altura de las grandes revelaciones que el cine nos ha dado: Es Neo descubriendo Matrix, Luke aceptando quien es su padre, Bruce Willis en el 6º sentido, Charlton Heston y sus galletitas…

Visualmente es una auténtica genialidad. Los tonos grises. El aspecto de película de serie B de los años 50. Lo espartano de las construcciones, los carteles claros y concisos con mensajes directos. Y esas criaturas que, joder, acojonan nada más verlas. Es una imaginería tan básica, pero tan poderosa, que no me extraña que se haya instaurado en la cultura popular de la manera en que lo ha hecho.

La secuencia supone un apuntalamiento del discurso de la película, y es no solo una crítica feroz contra el capitalismo, los medios de comunicación o el consumo, que llevamos viendo desde el minuto uno de metraje. Es también fruto del cambio en la propia carrera del director, tras ser fagocitado y escupido por los grandes estudios, obligándose (afortunadamente) a volver a la serie B. Es un puñetazo en la mesa y un ejercicio de recuperación del control absoluto de su cine.

Nada se convierte en un proscrito, sembrando la duda incluso entre sus iguales (que cojones tiene Carpenter al colarnos una pelea de 6 minutazos) y se convierte en un paria entre los parias. No solo eso, si no que posteriormente entrega sin quererlo a los rebeldes en bandeja de plata al enemigo, atrayendo a Holly a la reunión clandestina. Sin embargo, el protagonista tendrá una oportunidad para redimirse al más puro estilo Carpenter. A tiros.

El final, ubicado como no podía ser de otro modo en las instalaciones de una cadena de televisión, es un recorrido por la humanidad colaboracionista con los invasores a la vez que una carrera contrarreloj destructiva para acabar con la fuente del engaño colectivo. La fiesta de ricos y pudientes opulentos es el reflejo de las chabolas y pobreza del comienzo. La película vuelve sobre sí misma para mostrarnos el otro lado. Y al final, también en contraste con ese Don Nadie acabado de los primeros compases del film, un John Nada socarrón y triunfante. El círculo se ha cerrado.

Están vivos puede considerarse como la última gran película de su director, que en sucesivos años firmaría películas cada vez menos redondas (que no malas, Carpenter siempre es interesante), una directa sátira contra el sistema y una genial llamada de atención de un realizador indomable y consecuente. Sirva como ejemplo el plano al final del film, en el que Nada, alter ego del propio Carpenter, levanta el dedo, triunfante, tras haber acabado con los grandes desde abajo y haber sobrevivido. Puro macarrismo carpenteriano.

4 comentarios en “Obedece, Duerme, Consume”

  1. Pelikulaker, y no hay más que hablar.

    Yo esta es una cinta de las que veo con cierta frecuencia desde que la descubrí una tarde de videoclub, probablemente por casualidad; me parece una de las obras mayores del tito Carpetas, si bien está un escalón por debajo de sus mayores obras maestras (En La Boca del Miedo y la absolutamente referencial La Cosa), pero es que ahí ya hablamos de piedras angulares del fantástico y el cine en general, en mi opinión.

    Esta peli de hecho (junto con varias más de su director), tuve la suerte de llegar a verla en pantalla grande, en 2004 en La Semana de Terror de Donosti, cayó en la retrospectiva central dedicada al director, con subitulos en Euskara (menos mal que me la se aun más sobradamente de lo bien que se me da el inglés), y se dio la coincidencia además de que por un error en la numeración de los rollos de celuloide, a mitad de película la cinta dio un salto temporal que parecía que nos habían colado de repente una de David Lynch. xD.

    Todo se arregló y volví a disfrutar como un enano, y es que aunque coincido en que la resolución es un tanto apresurada comparado con el inicio de la cinta (aunque algo estilo otra pelea eterna no se si la hubiera soportado nadie), y detalles como el final del personaje de Keith David resultan algo anti climáticos, ese final marca de la casa Carpenteriana es de levantarse y aplaudir. Obey!

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    1. Ese es el tema, que las flaquezas de la cinta, se ven enterradas por la fuerza del resto de elementos.
      Me alegra que consideres, al igual que yo, el final un tanto apresurado (desdibujado diria yo) y efectivamente, al final de Frank solo le faltaba suceder fuera de plano para terminar de arquear la ceja.
      Sin embargo, en cuando ves a Nada levantando el dedo, todo eso se difumina. Esas son las cosas por las que amar a Carpenter.
      En la boca del miedo y La Cosa son tambien mis favoritas del director y me da la sensacion que con la cinta protagonizada por Sam Neill no hay el mismo consenso que con La Cosa… a ver si la reseño por aqui un dia…
      Gracias por leerme y comentar!!

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  2. Me ha encantado este artículo. Me han dado unas ganas terribles de volver a ver la película, así que lo haré sin duda. Es otra de esas que, por azares del destino, no me crucé (o no recuerdo haberme cruzado) en mis años de infancia y adolescencia. A mi padre, desde luego, le gusta mucho Carpenter, y en mi casa nunca faltaron películas como “La Cosa”, “Golpe en la Pequeña China” o “Starman”. “Están vivos” ya la vi muchos años después y creo que no supe apreciarla o no la disfruté como se debe, pues no me marcó tanto como otras del director y hay tramos que no recuerdo apenas de la peli. La revisionaré con la experiencia de los años encima y con la ayuda de tu artículo, que seguro que ahora la disfruto más.

    A mí Carpenter también me parece un director muy interesante y tiene trabajos que yo catalogaría de “peliculones” (a pesar de que, como dices, a veces es un incomprendido).

    Me ha parecido un gran análisis que de seguro hará más interesante el próximo visionado. :-) Sin duda es una peli que guarda mensajes y reflexiones muy interesantes. ¡Un saludo!

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    1. ¡Gracias por tu comentario!

      La verdad es que entiendo que no recuerdes demasiado de la película. Tras mi primer visionado lo que se quedo grabado fue el aspecto de las criaturas y poco mas. Es ahora, ya adulto, cuando uno ve mas allá. Aunque sigo pensando que la película esta demasiado desequilibrada entre su tramo inicial y final y quizas por eso nunca ha superado otras obras del director. Pero fijate que aun asi, su imaginería se ha instaurado en la cultura popular como pocas.
      A pesar de sus defectos merece mucho la pena, como casi cualquier cosa de Carpenter.
      Como mola que a tu padre le gustase Carpenter. yo creo que le pongo alguna al mio y no dura ni 20 minutos (aunque siempre recordare como me sorprendió tragandose Terminator 2 con nosotros en VHS :D )
      Ya me contaras cuando la veas de nuevo :)

      ¡Gracias de nuevo por leerme!

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