El Bosque: Recuperando la esperanza

Vaya por delante que adoro a Shyamalan. Algunas de sus películas forman parte de mi top personal, y disfruto con todas y cada una de las cintas que ha firmado. Siempre hay algo que rascar en su peculiar modo de contar historias.

Hace un par de días he revisitado El Bosque y, de nuevo, me he encontrado con un narrador excepcional, que esconde en los rincones de sus historias reflexiones e ideas que enriquecen siempre sus films.

El bosque es una película que en su día me decepciono levemente y que, ahora, veo en todo su esplendor y comprendo en toda su amplitud. A veces el momento en el que uno ve o disfruta de algo es importante a la hora de juzgarlo.

Parece como si la premisa de la película no fuese a dar de si para un largometraje, pero tiene tantísimos detalles que se queda incluso corta. La cadencia es lenta y la cámara siempre esta puesta a la lado de sus protagonistas. No esperes aquí una película de terror al uso. No es de eso de lo que trata.

SPOILERS AHEAD!

Esta reserva Walker, poblada por gente traumatizada y dolida con la sociedad, que decide autoaislarse alberga potencial para muchísimas cosas, sin embargo, Shyamalan decide centrarse en dos únicos temas: El amor como motor de esperanza y también de temor.

Porque todos huyen de la ciudad con la esperanza de no volver a perder a alguien. Ese es su mayor temor. El miedo a, curiosamente, lo conocido, se convierte en la excusa para dejar como herencia a sus hijos el temor a lo desconocido. Sin embargo, es el amor, el que supera a ambos miedos.

No es casualidad que sea Ivy la protagonista del relato y la que, finalmente, consiga salir a ese mundo hostil. El amor ciego, la confianza ciega… y también la esperanza, porque la mano de Ivy siempre espera, y siempre obtiene la recompensa. Esa escena en la que tiende la mano esperando que su amado le salve cerrando la puerta es de una sensibilidad epatante. Al igual que ese final que confirma parte del discurso de la película: que siempre hay esperanza, siempre hay alguien bueno dispuesto a tendernos la mano.

La película tiene un aire de fabula que mas adelante de afianzaría en La joven del agua, y retuerce convenciones del imaginario clásico de cuento, jugando con muchos de sus tópicos.

Técnicamente la dirección de Shyamalan es, como siempre, elegante, tranquila, con esos planos que parecen llevados por la brisa. Las muertes y los ataques están todos filmados fuera de plano, al igual que los besos, como si en ese pueblo olvidado la cámara también tuviese sus propias prohibiciones.

La música del enorme James Newton Howard encaja como un guante con el estilo del director y la fotografía, cálida y natural, refuerza ese aire de cuento. El reparto de sencillamente maravilloso. Todo en comunión para desarrollar una película única.

El Bosque, en aquel lejano 2004, seguía confirmando a Shyamalan como un extraordinario cineasta. Uno de los grandes, que quedo fuera de todo demasiado pronto. Afortunadamente él sigue a lo suyo, contando sus cosas. Es mas de lo que hace el 99% de los directores actuales.

4 comentarios en “El Bosque: Recuperando la esperanza”

  1. A mi Shyamalan me parece un tio con un par. Rueda con una confianza absoluta en el material del que parte y a veces le sale bien y otras regular, pero siempre hay cosas que rescatar en todos sus films.

    Y no hay muchos como el. ME maravilla el modo tan especial que tiene de contar las cosas y de ponerse al lado de los personajes. SU aire lacónico y triste. Como poniendo en pantalla sus propios sentimientos.

    El bosque me parece una de sus películas mas redondas. Parece tener poco contenido, pero a nivel emocional va sobrado el metraje.

    Y el terror es muy sutil, muy de fabula. NO da miedo realmente, pero la atmósfera consigue ponerte en la piel de esos chavales que no han visto mas mundo que su pueblo. Mas que miedo es una mezcla de desconocimiento encantador acerca de las cosas que les rodean y que aterran precisamente por ese desconocimiento.

    En fin, no me extiendo mas que hablando de shyamalan me pueden dar las uvas. Gracias por comentar de nuevo.

    Un saludo y espero que vaya todo bien.
    Sigo esperando algún articulo nuevo tuyo :) aunque yo ya me he quedado seco, no se si el lunes tendré alguno listo.

    Saludos!

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    1. De momento todo estupendo, gracias, a ver cómo sigue evolucionando todo. Espero que a vosotros os vaya todo bien también. Nos intentaremos cuidar todo lo que podamos.

      Al final aún no me he puesto con el pobre blog, lo tengo bien abandonado, madre mía. Pero es que con esto del confinamiento aproveché de meterme en otras cosas que tenía aparcadas o a aprender ciertos programas, etc, y se me va el día y no me entero. Me faltan horas para todo. El día menos pensado seguro que vuelvo a subir algo, las ideas no paran de pasarme por la cabeza, a pesar de que estoy en otras cosillas. ¡Un saludo y nos vamos leyendo!

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      1. Me alegro.

        A mi me pasa igual, hoy mismo he terminado el articulo del lunes (he terminado uno a medias que tenia por ahí) porque no tengo ni pizca de ganas de escribir.

        Quizás acabe dándole un respiro al blog cuando pase esto, ya veremos, aunque a mi siempre me ha dado por escribir a temporadas. La ultima vez, deje programados 10 o 12 artículos. Y luego hay meses que me tiro sin escribir ni una linea :D

        saludos!

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  2. ¡Se me acumulan los artículos! XD

    Una grandísima reflexión la que nos plantas hoy aquí. Me ha encantado eso que dices de que la que “más ciega está” es la que más ve esa luz de esperanza… y la que más ve a través de esa red de miedos.

    Estoy de acuerdo con lo que mencionas. A mí me parece también muy buena peli. Pienso que sufrió, en su época, el golpe del prejuicio. “El Sexto Sentido” fue tal pelotazo que dejó una idea muy contundente de lo que Shyamalan debía hacer sí o sí. Me temo que se le encasilló, no ya en un género concreto, sino en un esquema concreto dentro de ese género. Y muchas pelis suyas se juzgaron, por desgracia en base a eso que es esperaba. El director, como dices, tiene pelis brutales y, precisamente, es de alabar esa diferenciación entre ellas. No se limita a copiarse a sí mismo, sino que siempre suele traer alguna idea interesante.

    Y es verdad, el momento en que uno ve uno puede hacer que no estemos preparados para valorar algo o no tengamos el bagaje suficiente de sabiduría como para apreciarlo. Yo, con los años, he ido descubriendo, en pelis que me gustaban, muchas más capas que han llegado a hacer que me gustasen a niveles aún más profundos. Las buenas obras tienen esa doble vertiente que nos da más profundidad cuanta más sabiduría adquieras.

    Genial análisis de los puntos argumentales el que haces. Me ha fascinado incluso lo que comentas del uso de la cámara (un toque realmente inteligente). Yo esta peli es de las pocas que contiene algo de terror y que puedo ver con mi señora. A ella le aterran sobremanera las pelis de terror, así que siempre las veo solo. Pero esta es una de esas que admite ver conmigo de vez en cuando.

    ¡Un saludo!

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