Mononoke Hime

¿Hay algo mas maravilloso que disfrutar de nuevo de, la que para el que escribe estas lineas, es la mas grandiosa muestra del talento de ese genio llamado Hayao Miyazaki?

Si, lo hay. Y es hacerlo al lado de tu hijo quien, embobado asiste a un espectáculo maravilloso, emocionante, oscuro y violento a veces, pero que jamás toma por tonto al espectador que se zambulle en sus imágenes. Ya sea niño o adulto.

SPOILERS AHEAD!!

La primera vez que vi Mononoke Hime fue en una proyección de unas jornadas de Manga y Anime de Getafe, en un caluroso verano de 1998. En una pequeña sala, con un proyector a todas luces insuficiente y sudando como pollos, descubrimos de nuevo el genio del Estudio Ghibli. No importó el calor, el sudor, la sed, ni si quiera que la viésemos sin subtitular (mi hermano, que tiene mejor memoria que yo, me ha recordado que la vimos en Láser DIsc recién llegado de Japon ese mismo día). Dos horas inolvidables que nos hicieron ignorar todas esas incomodidades.

El comienzo es, probablemente, el mas trepidante inicio de toda la filmografía del japonés. Y eso son palabras mayores. Sin mas, nos presenta un enorme ser que parece hecho a base de gusanos, atacando una aldea japonesa, mientras nuestro protagonista se enfrenta con el a la vez que es maldecido por accidente. La animación, el diseño, el desconocimiento de lo que sucede, nos colocan en una situación de tensión y admiración que, sin respiro, permanecerá hasta el final de la película.

 

Durante el camino, descubriremos, junto con Ashitaka, el conflicto y las razones del mismo. Conoceremos primero a la implacable Eboshi, que gestiona su ciudad con mano firme ya la vez benévola. Un personaje que no ve mas allá del progreso y que lucha contra la propia naturaleza en pos de su proyecto. Un… ¿villano? no esta vez.

Solo se puede aplaudir la decisión de Miyazaki de llenar toda la película de grises. Los personajes no son malvados porque si. Quizás los samuráis sean la excepción, atacando campesinos y poblados, pero no son el centro de la película, tan solo son un problema tangencial. Aunque si que nos regalan una brutal escena en la que, mientras atacan a unos campesinos, ven cercenadas sus manos y cabezas a causa de unas flechas de Ashitaka enfurecidas por su infección maldita. Una autentica brutalidad de secuencia que aun hoy me deja clavado al asiento por su crudeza.

Esos grises también se aplican a los propios habitantes del bosque, algunos mas cegados que otros (de manera metafórica y literal como los jabalíes por ejemplo) que tampoco son capaces de perdonar los daños que los humanos les hacen y cuya única respuesta es la violencia. A lo largo de la película, tan solo Ashitaka tiene la apertura de miras para ver como el conflicto solo hace daño a ambas partes.

Esos habitantes del bosque son presentados con esa increíble habilidad que Miyazaki tiene para mostrar la mas pura fantasía y la magia en pantalla. Inolvidables esos Kodama que son el indicador de un bosque sano, esas criaturas similares a libélulas luminiscentes… Ese bosque desconocido y enrevesado, lleno de vida salvaje. No hay palabras para describir las sensaciones que Miyazaki consigue hacernos llegar mostrándonos esos parajes y criaturas. San y los lobos son una gozada en pantalla. El movimiento, la presencia que poseen y la beligerancia con la que los vemos por primera vez son la carta de presentación perfecta para unos seres que solo buscan venganza.

 

Y una vez mostradas todas las cartas, la segunda mitad del film es una carrera por salvar al Espíritu del bosque, un maravilloso diseño que me pone los pelos de punta cada vez que lo veo, y con el que consiguen hacernos llegar esa magnificencia y magia que esconde la propia naturaleza. Esa tristísima escena en la que consiguen cortarle la cabeza, con sus horribles consecuencias, esos Kodama cayendo inertes de los arboles… Es una escena que siempre me hace llorar. El ecologismo de Miyazaki es mágico, pero también es duro. Y es necesario que sea así.

Todos somos un poco como Eboshi, necesitamos nuestras ciudades, nuestros coches y móviles, avanzar y progresar, pero no vemos mas allá de eso. No vemos el daño que hacemos. En el otro lado, San, ofrece el lado mas beligerante que la naturaleza en la vida real, no posee. La venganza pura contra los humanos con la que es imposible no sentir empatía a lo largo del film. Pero en ese sentido, no tenemos una historia que simplifica dicho conflicto como otras producciones. Sin ir mas lejos, me viene a la cabeza Avatar, de James Cameron, que guarda no pocas similitudes con la película que aquí nos ocupa. En Avatar, tenemos malos muy malos, buenos muy buenos, progreso contra naturaleza sin ninguna arista. Ahí es donde el cine de Miyazaki va un paso mas allá. El conflicto es mas que dos bandos enfrentados Tenemos personajes complejos que tan pronto realizan actos horribles, como maravillosos actos de bondad. Y adoro Avatar, pero es ver Mononoke Hime y no hay color.

El final de la cinta es duro, triste, pero a la vez esperanzador. Los humanos han matado un Dios. Han destruido al Espíritu del bosque, pero heredan el testigo de cuidar y respetar su legado. El buen hacer de Ghibli asoma de nuevo aquí, pintándonos una naturaleza mas domesticada al final, menos salvaje, pero naturaleza al fin y al cabo. La magia se acaba, pero la vida sigue. Una lección aprendida para los dos bandos y una responsabilidad para los humanos, que deben ser ahora los que guarden y defiendan esa Naturaleza.

Casi termino este articulo sin hablar de esa catedral de las bandas sonoras que es la partitura de Joe Hisaishi. No se la de veces que escuché esta banda sonora en su dia, dejándome llevar por los paisajes que pintan sus notas en mis oídos. Una música que me cuenta una epica contenida, un misterio maravilloso… Hisaishi compone la que, de nuevo, pienso que es la mejor banda sonora realizada para un film de Miyazaki.

Enfrentarse a Mononoke Hime es siempre recibir una lección de humildad. Por eso verla con alguien como mi hijo es tan especial. Miyazaki consigue enseñarnos esas lecciones que deberíamos tener interiorizadas ya, con una sencillez pasmosa, sin caer en tópicos ni en buenos contra malos. Es triste decirlo, pero, yo, no habría podido enseñárselo mejor a mi hijo. Por eso, y por esta muestra de cine con mayúsculas, Gracias maestro.

 

4 comentarios en “Mononoke Hime”

Frikeanos algo...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .