2001 Una Odisea en el Espacio

No hay muchas cosas que se puedan escribir sobre 2001 sin repetirse. Pero cada vez que la veo, me sorprendo a mi mismo con la boca abierta, ya no solo por la barbaridad técnica que despliega dado el año de producción si no por el atrevimiento de Kubrick al rodar una película que rompió con los esquemas narrativos habituales y que retuerce las convenciones cinematográficas aun vista hoy en día.

Un monolito rectangular es suficiente para impregnar del relato de misterio y fantasía. ¿Qué es? ¿Qué significa? el espectador no debería esperar una respuesta clara y concisa. Y ahí es donde la fortaleza de la película y el genio de Kubrick se muestra. Huyendo de convencionalismos, nos entrega un desarrollo fuera de lo común que va in-crescendo, con un tercer y cuarto actos sencillamente maravillosos. 

No todo el mundo conoce el hecho de que la película no adapta la novela de Arthur C. Clarke. En realidad, el escritor tenia un relato titulado El Centinela (1948) que Kubrick quiso adaptar, y los dos, codo con codo, escribieron el guion y el desarrollo de la película, que posteriormente Clarke, esta vez si, convirtió en novela. 

Ese comienzo, mudo, en el que solo vemos unos homínidos en su día a día, hasta que, tras la aparición súbita de un monolito azabache comienzan a cambiar, es la primera osadía. Es una clara alegoría de la evolución, auditada por algún tipo de ser superior. Finalmente, cómo no podía ser de otro modo, los primates terminan utilizando sus herramientas de caza para hacer daño a otros. Evolución y agresión unidas de la mano. Así somos como especie.

De pronto, una brutal elipsis nos hace saltar a cuatro millones de años en el futuro, donde los humanos hemos llegado a las estrellas gracias a nuestra inteligencia y, al igual que ocurrió con los primates del primer acto, nos vemos maravillados por el descubrimiento de un segundo monolito situado en la luna. Este segundo acto no es mas que una repetición del primero, y comprende la parte mas convencional del film. Casi parece que la película va a encauzarse en una dirección determinada hasta el final. Pero entonces Kubrick vuelve a dejarnos desubicados con otra elipsis, esta vez mas breve.

Es entonces cuando la película empieza a tomar otra forma. El tramo dedicado al computador asesino HAL9000 es otra vuelta de tuerca temática que, sin embargo, encaja con el discurso previo. Hemos llegado a un punto en el que, tras usar nuestras herramientas para sobrevivir y matar, terminamos siendo las victimas de dichas herramientas. Una inteligencia artificial letal parece ser nuestro relevo evolutivo.

Las motivaciones HAL9000 así como su “locura” están claras en la película pero a mi siempre me ha gustado ver una segunda opción. Casi como si de una carrera se tratase, la película parece mostrar una competición entre hombre y maquina por ser el primero en llegar a esas omnisciencias que nos han legado el monolito. Una carrera por ser los primeros en conseguir ese paso evolutivo que promete el monolito.

Un paso evolutivo que hipnotiza. Literalmente. El ultimo cuarto de película es espectacular, ingenioso, misterioso. Una alegoría de las edades del hombre. Un pequeño resumen de lo visto en el film. Un nuevo comienzo para la humanidad. 

Pagaría por ver las caras del respetable en el año de su estreno.

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